Sobre la dificultad de adaptarse a las nuevas versiones informáticas

La informática nos da unas posibilidades de expresión y comunicación con una rapidez nunca imaginada. Una facilidad de publicación escrita y audiovisual que unas décadas atrás solo podían realizar personas muy especializadas en empresas con unos equipos electrónicos complejos y carísimos. Ahora cualquier persona con un mínimo de educación y entrenamiento es capaz de usar los programas pero ¿Qué pasa cuando te cambian la versión? No sabes cómo realizar el trabajo, dónde clicar, dónde dirigir el cursor… quieres trabajar pero no puedes; sabes lo que quieres pero no puedes conseguirlo porque…. los elementos en la pantalla ya no son los mismos, el orden y diseño ha variado, los movimientos de tus dedos y mano no te llevan donde tú querías… tus nervios están a flor de piel, te desesperas y … buscas ayuda en algún compañero o, te levantas, tomas un vaso de agua o un café para relajarte, das una vuelta y vuelves a sentarte esperando se te ocurra una idea brillante y baje el Espíritu Santo para decirte a la oreja qué proceso has de seguir en la pantalla para conseguir hacer lo que te proponías al principio.

Odio las nuevas versiones. Según mi opinión, dificultan el trabajo al usuario. Nunca he tenido una satisfacción cuando me han cambiado las versiones, al contrario: se hace difícil aprender la nueva y no le encuentro ninguna ventaja, sobre todo cuando esa versión implica una nueva forma de trabajar, un cambio total de diseño. Así ha ocurrido con WordPress, han cambiado por completo el diseño de la edición y se me hace difícil y complejo publicar. Una lástima.

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