Desde que la selección española de fútbol ganó el mundial femenino en Australia, la televisión nos ha acribillado con las imágenes de Luis Rubiales besando a Jenni Hermoso dando una importancia para mi desmesurada hacia ese gesto del presidente de la federación española. En vez de hablar sobre el logro de las jugadoras, hacerles entrevistas personales o reportajes sobre cómo se vive el fútbol femenino en los clubes, los medios de comunicación y sobre todo los audiovisuales, están atacando y tirando «mierda» a un hecho que, en sí, no tiene ninguna importancia. Y ya llevamos una semana…
Es evidente que detrás de este problema hay ganas de hundir al presidente de la federación. Demasiado poder y demasiados enemigos se habrá creado Luis Rubiales para que un hecho así haya degenerado en un problema de estado. ¿Que se han de mejorar las condiciones del fútbol femenino? Sí, ¡pero no montando este escándalo!
La verdad es que esta polémica que vivimos huele mal. El fútbol femenino debería estar contento por los resultados y en cambio, está a disgusto y contrariado. Y las pobres chicas de la selección se han visto presionadas a hacer declaraciones en público envueltas en una polémica que no se merecen. Deberían estar tranquilas descansando y disfrutando de unas vacaciones bien ganadas.
¿Es dar un beso a una jugadora en público en un momento de euforia una «agresión sexual grave» como dijo un militante de Podemos o una «salvajada» como dijo un tertuliano en un programa de TVE1?
Oyendo estos comentarios en la primera cadena de televisión española y sin que ningún contertuliano defendiera la postura de Luis Rubiales (como debería ser en una televisión realmente democrática) queda claro que la dirección de TVE y de otros medios de comunicación así como el gobierno, querían avivar la polémica y poner cizaña en un conflicto que ha ido cogiendo una envergadura de tsunami.
Sí es cierto que por su cargo Luis Rubiales debería mostrarse más protocolario en los actos públicos pues su sangre andaluza le traiciona en esos momentos de euforia o de enfado. No fue correcto el gesto de agarrarse las partes genitales delante de las cámaras de medio mundo. Rubiales ya hace tiempo que debería haber aprendido a comportarse ante las cámaras pues ha tenido diversos puestos directivos en los últimos años y el protocolo es imprescindible cuando se tiene un cargo público.
Sin embargo, lo que está sucediendo se «ha ido de madre» y lo que en un principio fue un gesto de cariño hacia una jugadora, se ha convertido ¡en todo lo contrario! En una pesadilla. Hay qué ver cómo son las cosas. Lo he vivido en mi propia piel aunque en otro contexto. Lo terrible es la traición; y cómo la bola se va haciendo grande, grande hasta que arrasa todo lo que se pone por delante.
Estoy releyendo el libro «1984» de George Orwell, que recomiendo fervorosamente pues refleja nuestra sociedad actual en muchos aspectos. En uno de los últimos capítulos dos antiguos amantes se encuentran, han pasado por un calvario debido a haber roto las normas del Gran Hermano y dicen:
– Te traicioné- dijo ella sin rodeos.
– Te traicioné- dijo él
Le echó otra mirada rápida cargada de aversión.
– A veces, dijo ella, te amenazan con algo a lo que no puedes enfrentarte, algo en lo que no puedes siquiera pensar. Y entonces dices: No me lo hagáis a mí, hacédselo a otro, hacédselo a tal y tal. Y quizá después puedas fingir que no fue mas que una estratagema y que solo lo dijiste para hacer que pararan y que en realidad no lo decías en serio. Pero no es verdad. En el momento que ocurre lo dices en serio. Crees que no hay otro modo de salvarte y estas más que dispuesta a salvarte a ti misma de ese modo. Quieres que le ocurra a la otra persona, te importa un pimiento lo que sufra (…)
George Orwell, un gran sabio que tuvo la visión y preveyó el gran dominio de los medios audiovisuales por el poder y el gran poder de los medios audiovisuales. Esas pantallas que escuchan y ven, y constantemente controlan al ciudadano con mentiras y manipulaciones al antojo del «Gran Hermano».
Estamos viviendo una época totalmente puritana en cuanto a las acciones de la libertad sexual. ¿ Dónde queda Mayo del 68 y el amor libre? Pronto cualquiera nos pondrá una denuncia porque le hemos cogido del brazo o acariciado una mejilla. Estamos ante un arma de doble filo. El «solo sí es sí » defiende a las mujeres pero también aniquila la posibilidad de la espontaneidad y de las buenas intenciones.
Y en cuanto a Rubiales, está claro que peleará con uñas y dientes por su inocencia y caerán cabezas.















